Magia, brujas y mística pop: ¿por qué seguimos tan hechizados con lo oculto?

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Brujas por aquí, rituales por allá, un poco de incienso, un pentagrama en el fondo y una canción pegajosa con letras misteriosas. Parece TikTok en 2025, pero estamos hablando de un fenómeno que lleva siglos: la obsesión cultural con la magia y lo oculto. Y aunque la historia real de la cacería de brujas —como la que vivió Bridget Bishop en Salem allá por 1692— fue cualquier cosa menos divertida, la cultura pop se encargó de transformarla en un símbolo de rebeldía, estilo… y hasta girl power.

Porque sí, ser bruja se volvió cool.

Salem, pero make it pop

La ciudad de Salem, Massachusetts, pasó de ser un lugar marcado por la tragedia a un ícono pop. Películas, series, canciones y hasta bandas se han inspirado en su historia. ¿Quién no recuerda a las Hex Girls en Scooby-Doo y el Fantasma de la Bruja? Góticas, talentosas y con canciones sobre rituales lunares, eran básicamente las Spice Girls del más allá. Y no eran villanas, eran las buenas. Boom, estereotipo derribado.

O Sabrina, la bruja adolescente, ya sea la versión noventera con gatos parlantes o la más oscura de Netflix, nos dejó claro que ser bruja podía ser sinónimo de empoderamiento, cuestionamiento del sistema y descubrir tu propia voz… aunque tengas que pelear con el mismísimo Satanás para lograrlo.

Rituales con estética Tumblr

Más allá de la pantalla, la brujería se volvió un estilo de vida para muchas personas jóvenes. El auge de la “aesthetic witch” o “bruja moderna” se siente en redes sociales, playlists, moda y hasta en memes. Hay tarot en Instagram, rituales de luna nueva en YouTube, cristales en Etsy y canciones que parecen hechizos melódicos.

Lo que antes era temido, hoy se transforma en una forma de expresión. En vez de quemarlas en la hoguera, ahora les damos follow y corazoncito.

Música con hechizo

¿Y la música? Claro que también está embrujada. Desde Billie Eilish con su aura oscura y letras que parecen salidas de un grimorio emo, hasta Florence + The Machine que literalmente canta sobre rituales y renacimientos, pasando por Rosalía haciendo alquimia sonora con flamenco y autotune. Todo suena a hechizo.

Incluso artistas como Lana del Rey se han autodenominado “brujas modernas”, y no es raro encontrar referencias mágicas en sus letras, portadas y estilo.

¿Por qué nos sigue gustando tanto lo mágico?

Tal vez porque en un mundo tan caótico, buscar respuestas en las cartas o cargar un cuarzo rosa en la mochila da un poco de paz. Tal vez porque la brujería nos recuerda que el misterio, lo desconocido y lo diferente pueden ser bellos, poderosos y profundamente humanos.

Y claro, porque suena increíble en una canción.

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