Un día como hoy, pero de 1692, Bridget Bishop fue la primera persona ejecutada durante los infames juicios de brujería en Salem, Massachusetts, abriendo una de las páginas más oscuras en la historia de la persecución y la histeria colectiva.
Bridget, conocida por tener un carácter fuerte y regentar una taberna —algo mal visto para una mujer en esa época— fue señalada de practicar brujería por sus vecinos. A pesar de que no existían pruebas contundentes, fue declarada culpable y ahorcada en lo que se conoció como “la colina de las ejecuciones”.
¿Qué fue lo que desató esta locura?
La historia comienza a principios de 1692, cuando varias niñas comenzaron a sufrir ataques extraños, convulsiones y gritos. Sin saber qué ocurría, los pobladores culparon a la brujería. Lo que siguió fue una cacería alimentada por el miedo, los prejuicios y los conflictos personales.
En total, más de 200 personas fueron acusadas, 19 ejecutadas y una más murió aplastada bajo piedras por negarse a declarar culpable o inocente. Casi todas las víctimas fueron mujeres.
¿Por qué se sigue hablando de esto siglos después?
Porque los juicios de Salem no son solo una historia de brujas y superstición: son un ejemplo de cómo el miedo, el fanatismo y la ignorancia pueden volverse ley. Y también, de cómo las mujeres con voz propia, como Bridget Bishop, han sido históricamente incómodas para el sistema.
Hoy, este capítulo sirve como reflexión y advertencia. En un mundo moderno donde seguimos buscando “culpables” de lo diferente, la historia de Salem aún resuena.
🔎 Dato curioso: En 2001, el estado de Massachusetts exoneró oficialmente a Bridget Bishop y a las demás víctimas de los juicios de Salem. Tardaron más de 300 años en admitir que todo fue un error.
