El Instituto de la Mujer de la capital reporta un incremento superior al 10% en las infracciones viales del sector femenino; estigmas sociales retrasan la rehabilitación
Las estadísticas de vialidad y salud pública en la capital de Morelos registran un viraje sin precedentes en materia de adicciones y prevención de accidentes. De acuerdo con los datos recabados en los puntos de control del programa Alcoholímetro de Cuernavaca, el sector femenino concentra actualmente la mayoría de las infracciones por conducir bajo los influjos de bebidas embriagantes, encendiendo las alertas de los organismos municipales y los comités de apoyo civil en la entidad.
Lorena Castillo Castillo, directora del Instituto de la Mujer de Cuernavaca (IMC), precisó que las mujeres representan el 60 por ciento del total de las personas retenidas en dichos operativos viales. Esta cifra consolida una tendencia al alza que supera en más de 10 puntos porcentuales los registros de los años anteriores en la demarcación.
Impacto social y el reto del diagnóstico oportuno
El incremento en el consumo problemático de alcohol no se limita a una numeralia de tránsito, sino que funge como un indicador de problemáticas estructurales dentro del tejido social. María de Lourdes Vázquez, presidenta de la Sección México de Alcohólicos Anónimos (AA), advirtió que el desarrollo de esta enfermedad —catalogada formalmente así por la Organización Mundial de la Salud (OMS)— detona fracturas multifactoriales que impactan la estabilidad económica, laboral y familiar de las afectadas en el territorio estatal.
Por su parte, Yadira Martínez Robles, coordinadora del Comité Permanente Internacional del organismo, puntualizó que ante la ausencia de un tratamiento farmacológico que cure de forma definitiva la adicción, los esfuerzos institucionales deben centrarse de manera estricta en los modelos de rehabilitación integral y el acompañamiento comunitario.
La barrera del prejuicio: Especialistas en salud conductual señalaron que, debido a los severos estigmas sociales y de género que persisten en la comunidad, las pacientes suelen postergar o evadir la búsqueda de ayuda profesional, lo que agrava los cuadros de codependencia, eleva la tasa de divorcios y eleva la incidencia de problemáticas asociadas como la violencia doméstica, enfermedades crónicas y el riesgo de suicidio.
Modelos de recuperación y canales de atención ciudadana
Para contrarrestar esta dinámica, agrupaciones civiles promueven esquemas de recuperación basados en los tradicionales 12 pasos. Verónica Juárez Hidalgo explicó que el método operativo se fundamenta en procesos de autoanálisis, aceptación del padecimiento, soporte emocional y la progresiva reconstrucción de los vínculos afectivos y familiares dañados por la adicción.
