No es un truco visual ni un fenómeno paranormal: es el Día sin Sombra, un evento astronómico que ocurre dos veces al año en distintas ciudades de México y que deja a todos sin sombra, literalmente. Este 2025, el fenómeno vuelve a capturar nuestra atención con su precisión y belleza natural.
¿Qué es el Día sin Sombra?
También conocido como paso cenital, el Día sin Sombra ocurre cuando el Sol se posiciona justo en el punto más alto del cielo (el cenit), provocando que sus rayos caigan de forma completamente vertical. Durante unos minutos, los objetos y las personas dejan de proyectar sombra alguna.
Este fenómeno solo se puede observar en la franja del planeta que se encuentra entre el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio. México, ubicado justo dentro de esa franja, tiene la fortuna de experimentarlo dos veces al año en distintas ciudades.
Fechas del Día sin Sombra 2025 en México
Cada ciudad tiene fechas distintas, ya que el paso cenital depende de la latitud. Aquí algunas estimaciones para este año:
Ciudad de México: 17 de mayo (12:33 p.m.) y 26 de julio (12:43 p.m.)
Mérida, Yucatán: 23 de mayo y 19 de julio
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas: 4 de mayo
Cancún, Quintana Roo: 25 de mayo
Villahermosa, Tabasco: 23 de mayo
¿Cómo observarlo?
Presenciar el Día sin Sombra es fácil y gratuito. Solo sigue estos pasos:
Busca un lugar abierto como un parque o azotea, lejos de edificios y árboles.
Coloca un objeto vertical —un palo, una botella, un lápiz o simplemente tú— sobre una superficie plana.
Observa con atención unos minutos antes del mediodía solar. Verás cómo la sombra se acorta hasta desaparecer completamente por un instante.
¿Por qué es importante?
Más allá del impacto visual, el Día sin Sombra tiene gran valor cultural, científico y educativo. Civilizaciones antiguas como los mayas y mexicas utilizaban este fenómeno para guiar rituales, cosechas y construcciones arquitectónicas.
Hoy, es una excelente oportunidad para acercarse a la astronomía sin necesidad de telescopios ni instrumentos costosos. Es una invitación a observar el cielo y reconectar con los ciclos naturales del planeta.
En un mundo hiperconectado, el Día sin Sombra nos recuerda que aún existen maravillas simples, precisas y universales que ocurren justo sobre nuestras cabezas.
