¿Te imaginas cosechar cerezas, duraznos, ciruelas y albaricoques de una misma planta? Aunque suena a ciencia ficción, este espécimen es real. Bautizado popularmente como el “Árbol Frankenstein”, el “Tree of 40 Fruit” es un proyecto de Sam Van Aken, escultor y profesor de la Universidad de Syracuse, Nueva York, quien diseña estos árboles como una “cápsula viviente de biodiversidad” para frenar la pérdida de variedad agrícola.
Cirugía botánica: El truco para clonar ramas y adaptarlas al suelo
La clave para dar vida a este prodigio no es la ingeniería genética, sino el injerto: una técnica antigua que consiste en unir quirúrgicamente la rama de una especie al tronco de otra para que compartan nutrientes. Este método funciona como una “clonación” natural que perpetúa las frutas más sabrosas o resistentes, y permite que variedades débiles sobrevivan gracias a raíces más fuertes. Eso sí, exige una paciencia extrema, ya que toma hasta ocho años completar un solo árbol.

Melocotones, ciruelas y albaricoques: La lista de frutas en un solo tronco
Para que los injertos tengan éxito, todas las especies deben ser compatibles y pertenecer al mismo género botánico (en este caso, el género Prunus o frutas de hueso). Van Aken las selecciona estratégicamente para que maduren de forma secuencial durante el verano, logrando que un solo árbol produzca:
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Melocotones (duraznos)
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Albaricoques (damascos)
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Ciruelas
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Cerezas
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Nectarinas

Conservación a través del arte contra la amenaza del monocultivo
Más allá de su espectacular floración rosa y blanca en primavera, el proyecto es un escudo contra los peligros del monocultivo industrial, el cual amenaza el suministro de alimentos si una sola variedad comercial se enferma. El profesor practica la “conservación a través del arte”: cada árbol que planta es único porque investiga e injerta las frutas que históricamente se cultivaban en esa región específica. Su meta final es crear un gran jardín público en Nueva York con 50 árboles para que la gente aprenda a salvar el pasado a través del olfato y el gusto. ¡Una locura total!
