Benson Boone ya no necesita presentación: conquistó TikTok, las listas de Billboard, Coachella y hasta se metió a los Grammy brincando —literalmente— como todo un acróbata del pop. Su canción “Beautiful Things” fue el himno de 2024, y hasta los que no saben cómo se llama, lo han escuchado.
Pero… no todo lo que brilla es pop perfecto.
A tan solo 14 meses de su debut (Fireworks & Rollerblades), Boone lanzó su segundo disco, “American Heart”, intentando surfear la ola de su repentino estrellato. Y sí, tiene más glitter, más gritos guturales, más trajes brillantes (hola, Freddie Mercury wannabe), pero el álbum no aterriza con fuerza. Digamos que intentó hacer un doble salto mortal… y se quedó corto en la pirueta.
🛬 ¿Qué pasó?
American Heart se siente limpio, controlado y predecible, como si su equipo de marketing le hubiera dicho: “dame más de lo que ya funciona”. Y Boone lo entrega, pero en piloto automático.
Temas como “Mystical Magical” suenan empalagosos y forzados, con una retromanía de los 70s/80s que parece cosplay emocional más que homenaje. Incluso “Man in Me”, que prometía introspección, queda en tierra de nadie.
🎧 ¿Algo se salva?
Sí. “Mr. Electric Blue” destaca por ser un homenaje sincero a su papá, y “Momma Song” logra tocar la fibra nostálgica sin sonar cursi. Además, “Sorry I’m Here for Someone Else” tiene potencia de sencillo, y si “Beautiful Things” comienza a bajar, esta puede ser la siguiente gran cosa en la radio.
También hay que decir que el track que da nombre al álbum, “American Heart”, tiene buenos momentos: una mezcla entre Bruce Springsteen y Bob Seger con sintetizadores, donde Boone reflexiona sobre un accidente automovilístico que vivió de adolescente. Aquí, la emoción sí se siente real.
🤷♀️ ¿Entonces vale la pena?
Depende. Si te gustan los discos pulidos y grandilocuentes, este tiene lo suyo. Pero si esperabas la misma crudeza emocional que te hizo llorar con “Beautiful Things”, quizá este álbum te deje en visto.
Boone tiene chispa, carisma, y sí, unos buenos saltos mortales… pero le urge soltar el freno emocional si quiere dejar de ser solo “el del TikTok” y convertirse en un artista completo.
