Hoy vemos las bicicletas modernas llenas de tecnología, fibra de carbono y cambios digitales, pero su origen esconde una historia de supervivencia que parece de película de ficción. El 3 de junio se celebra el Día Mundial de la Bicicleta, un invento que nació en Alemania en 1817 y que en sus inicios era un armatoste de madera tosco que la gente usaba para “correr sentada”.
Aquí te dejamos los tres datos curiosos que convirtieron a este extraño invento en el rey de la movilidad mundial:
1. Nació por una crisis climática extrema
El barón alemán Karl Drais no inventó la bicicleta por pasatiempo, sino porque se quedó sin caballos. Un año antes, en 1816, la brutal erupción de un volcán en Indonesia cambió el clima de todo el planeta, provocando un invierno eterno en Europa que arruinó las cosechas. Al no haber alimento, los caballos (el transporte de la época) comenzaron a morir en masa, obligando a Drais a buscar una alternativa mecánica urgente.
2. Se avanzaba “corriendo” sobre ella
El primer diseño fue bautizado como Laufmaschine (máquina de correr). Estaba construida casi por completo de madera de fresno, tenía dos ruedas en línea y un manubrio rudimentario, pero carecía por completo de pedales y cadenas. Para avanzar, el conductor se montaba en el asiento y se impulsaba dando zancadas directamente contra el suelo, alternando los pies a toda velocidad.
3. ¡Terminó siendo un vehículo prohibido!
Como las calles de las ciudades a principios del siglo XIX estaban llenas de lodo y piedras, los intrépidos usuarios de estas “dresinas” preferían subirse a las banquetas para rodar más rápido. Esto provocó tantos accidentes y atropellamientos de peatones que ciudades como Milán, Londres y París terminaron prohibiendo su uso por considerarlas un juguete peligroso. El invento se salvó décadas después, cuando unos mecánicos franceses por fin le añadieron los pedales a la rueda delantera.
