Aunque suene increíble, algunas especies de tortugas tienen la sorprendente capacidad de respirar por la cloaca, una abertura en la parte trasera del cuerpo que utilizan para excretar y reproducirse. Esta habilidad es especialmente útil durante el invierno, cuando muchas tortugas acuáticas hibernan bajo el agua y no pueden salir a la superficie para tomar aire.
Este fenómeno, conocido como respiración cloacal, les permite absorber oxígeno a través de vasos sanguíneos especiales ubicados en esa zona, funcionando como una especie de “branquias traseras”. Gracias a esta adaptación, pueden sobrevivir largos periodos bajo el hielo o en aguas frías y poco oxigenadas.
Pero eso no es todo. Las tortugas también son grandes viajeras: algunas especies marinas recorren miles de kilómetros entre sus zonas de alimentación y anidación. Por ejemplo, la tortuga laúd puede cruzar todo el océano Pacífico desde México hasta Japón.
Y si creías que son lentas, piénsalo dos veces: la tortuga laúd puede nadar a más de 35 km/h, convirtiéndose en una verdadera velocista submarina.
Estas curiosidades nos recuerdan que, detrás de su caparazón y andar pausado, las tortugas esconden secretos sorprendentes que siguen maravillando a la ciencia.
