El lanzamiento del nuevo himno mundialista ha desatado una auténtica tormenta mediática. Luego de presentar La niña futbolista la mañana del pasado viernes 29 de mayo de 2026 en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, la cantautora mexicana Julieta Venegas rompió el silencio para responder firmemente a las críticas y cuestionamientos que surgieron en redes sociales por el fuerte tinte político y de empoderamiento femenino de la melodía.
A través de un comunicado oficial emitido por su oficina de representación, la artista defendió la esencia del proyecto, asegurando que su principal objetivo siempre fue visibilizar el futbol femenil y derrumbar los arcaicos estereotipos de género que aún persisten en el deporte.
“Que nadie las detenga”: La postura de la cantante ante el hate
Lejos de engancharse en discusiones negativas, la intérprete de Andar conmigo se enfocó en el mensaje positivo que busca sembrar en las nuevas generaciones. “Todo el tiempo que trabajamos la canción imaginé a una niña que sueña con jugar futbol, y que alguien le dice que no se puede”, confesó la artista para explicar qué la inspiró a grabar este tema en pleno año mundialista.
Julieta fue contundente al señalar que el arte debe servir para sacudir conciencias y abrir caminos. “Me gustó inspirar a niñas y grandes a que no se dejen detener ante los obstáculos que otras personas les ponen, sino que vayan tras lo que desean. La hice con mucho cariño; espero que les inspire a jugar y divertirse”, puntualizó la compositora, dejando en claro que el hate no va a frenar el impacto de su música.
De clásico de los 90 a superproducción con el Conservatorio Nacional
Para entender el revuelo, hay que recordar que el tema es una maravillosa composición original de Ignacio Silva, integrante de la mítica banda infantil de rock Los Patita de Perro, creada a finales de la década de los 90. Sin embargo, para esta versión rumbo a la justa pambolera de México, Estados Unidos y Canadá, Julieta transformó la pieza en una obra monumental.
La producción de altísimo nivel unió la particular voz de Venegas con un majestuoso ensamble coral conformado por jóvenes promesas del Conservatorio Nacional de Música y el Coro de Estudio Allaire. La narrativa de la canción funciona como una minicrónica social que confronta la idea anticuada de que las niñas deben limitarse a jugar con muñecas para “aprender a ser mamás”, mostrando en su lugar el triunfo de una pequeña que calla bocas a punta de goles en la selección.
