💥 Con todos los problemas que tuvo la primera, ¿de verdad hacía falta otra?
Este 26 de junio, Día de Stitch (sí, eso existe), Disney confirmó que ya está en desarrollo ‘Lilo y Stitch 2’ en versión live action. Y aunque el anuncio vino con un teaser donde vemos a Stitch causando caos en un coche rosa (clásico), lo cierto es que la emoción duró lo que un suspiro. Porque si algo aprendimos con la primera es que esta historia, como el ohana, no se construye con efectos bonitos… sino con corazón.0
should’ve known he couldn’t keep a secret.
a 626 day surprise: #LiloAndStitch 2 is now in development! pic.twitter.com/1fVCqEhR0W
— Walt Disney Studios (@DisneyStudios) June 26, 2025
¿Lo harán mejor esta vez?
De entrada: no hay director confirmado (Dean Fleischer Camp sigue en el aire) y tampoco sabemos si Maia Kealoha o Sydney Agudong volverán como Lilo y Nani. Eso deja dos opciones: o intentan corregir el rumbo… o repiten los errores, pero ahora con más luces y canciones hawaianas de fondo.
Y es que, aunque la primera live action recaudó más de 610 millones de dólares, también fue una de las películas más criticadas del año. El CGI fue irregular, el guion flojo, la representación cultural superficial y, para muchos, no hubo alma, solo una lista de momentos nostálgicos para vender peluches.
¿Por qué insisten?
Simple: Stitch vende. Más de 2,600 millones de dólares en mercancía respaldan al experimento 626 como una de las minas de oro más rentables de Disney. ¿La historia importa? No mucho, mientras el merchandising siga volando de los estantes.
Alan Bergman, copresidente de Disney Entertainment, ya había advertido que se venía la secuela. Aunque no hay detalles oficiales sobre la trama, se rumora que retomarán elementos de Stitch Has a Glitch, lo que implica más experimentos, personajes nuevos y otro intento por sacarle jugo a la fórmula.
Pero aquí va el punto más importante:
Lilo y Stitch no funcionó solo por Stitch. Funcionó por Lilo.
Una niña incomprendida, triste, con una hermana mayor que hacía lo que podía, y un mundo que le quedaba enorme. No necesitaba una historia espectacular. Solo necesitaba ser vista. Y eso, no lo logra un remake lleno de slow motions, guiños y una banda sonora “cool”.
Si esta segunda parte sigue el mismo camino, lo que veremos será una caricatura de la vulnerabilidad que nos rompió el corazón en 2002. Y eso, por muy rosa que sea el coche de Stitch, no se arregla.
