Un grupo de usuarios de Amazon Prime Video ha iniciado una demanda colectiva en Estados Unidos argumentando que la plataforma engaña a los consumidores al promocionar como “compra” la adquisición de películas y series, cuando en realidad lo que venden son licencias temporales. La demanda, presentada ante un tribunal federal de Washington, acusa a Amazon de competencia desleal, publicidad engañosa y violaciones a las leyes de protección al consumidor.
Los demandantes señalan que, tras pagar por una película o serie, el contenido puede desaparecer de las bibliotecas de los usuarios si Amazon pierde los derechos de distribución, lo que contradice la idea de compra definitiva que la empresa transmite. Amazon aclara en sus términos que solo otorga una “licencia limitada, no exclusiva, intransferible y no sublicenciable” y depende de una advertencia imperceptible durante la compra, algo que los consumidores consideran oculto y poco transparente.
Este caso judicial recuerda una demanda similar en 2020, en la que la compañía defendió su uso de la palabra “comprar” argumentando que este término también implica una licencia de uso. Sin embargo, el escenario legal se complica aún más debido a una nueva ley vigente en California desde este año, que prohíbe promocionar una compra si no hay propiedad completa del producto, y exige que se informe claramente cuando se trata de una licencia revocable.
Usuarios como Lisa Reingold, una de las demandantes, relataron que perdieron acceso a una serie tras pagarla, un hecho que resume el reclamo principal: la percepción pública de propiedad sobre contenido digital no coincide con el modelo legal de derechos y licencias que maneja la plataforma. La demanda no busca desmantelar el modelo de negocio de Prime Video, sino exigir claridad y justicia para quienes adquieren contenido bajo la idea de ser propietarios.
