El ecosistema de la música pop hispanohablante viste de luto. Manuel Arjona, una de las figuras fundamentales en la gestación y el éxito global de la agrupación española Locomía, falleció de manera inesperada durante la madrugada de este miércoles 1 de julio. El deceso ocurrió en su residencia ubicada en el municipio de Viladecans, Barcelona, donde el artista consolidaba una vida madura y deliberadamente alejada del foco mediático.
De acuerdo con los reportes oficiales preliminares procedentes de las agencias de noticias españolas, Arjona dedicó parte de sus últimas horas a la pintura —una de sus más profundas vocaciones plásticas—. Tras concluir su jornada, se retiró a descansar y ya no despertó, lo que confirma un fallecimiento por causas naturales repentinas. Sus restos serán velados por familiares y allegados en el tanatorio Àltima de dicha localidad catalana.
El eco del adiós: Reacciones en la comunidad artística
La noticia de su partida detonó una ola de consternación entre los fanáticos de la agrupación y sus antiguos compañeros de escenario. Luis Font, miembro de la alineación histórica del proyecto, emitió una breve pero emotiva declaración para honrar la memoria de su colega:
“Hoy su luz se ha elevado al cielo, pero su recuerdo vive con nosotros. Tu luz seguirá brillando en cada recuerdo. Siempre en nuestros corazones”, expresó el intérprete a través de sus canales oficiales.
El arquitecto visual detrás del fenómeno de los abanicos
Aunque el mercado internacional asimiló a Locomía principalmente como un ensamble musical, el proyecto nació originalmente a mediados de la década de los ochenta en la isla de Ibiza como un colectivo contracultural enfocado en el diseño de moda, el estilismo y la expresión artística corporal. Manuel Arjona, junto a Xavier Font, Luis Font y Gard Passchier, fue el responsable directo de trazar los códigos de esa disruptiva identidad estética.
Las icónicas chaquetas con hombreras sobredimensionadas de corte neobarroco, el calzado estilizado y el manejo coreográfico de los abanicos gigantes —elementos que rompieron los paradigmas de género dentro de la industria musical de finales del siglo XX— contaron con la dirección conceptual de Arjona.
Este despliegue visual catapultó las ventas de Taiyo
(1990), el álbum debut de la banda editado bajo el sello de la transnacional Sony Music. Del corte surgieron himnos de las pistas de baile como “Locomía”, “Rumba, Samba, Mambo” y “Gorbachov”, sencillos que alcanzaron certificaciones de platino tanto en el continente europeo como en América Latina.
Manuel Arjona, histórico integrante y miembro fundador del grupo Locomía, ha fallecido repentinamente a los 58 años.
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— RTVE Play (@rtveplay) July 1, 2026
Retiro de los reflectores y preservación histórica
Tras la disolución de la alineación primigenia en 1992 debido a disputas contractuales y de derechos de nombre con su entonces mánager, Manuel Arjona optó por un perfil discreto, canalizando su creatividad hacia las artes visuales y el diseño independiente.
Su relevancia histórica dentro de la cultura de masas europea fue reivindicada recientemente gracias al estreno de series documentales y largometrajes biográficos en plataformas de streaming. Estas producciones analizaron cómo Locomía funcionó como un catalizador de la vanguardia estética de la España de la transición.

