Hay películas que definen la Navidad, y Mi Pobre Angelito ocupa un lugar privilegiado en esa lista. Estrenada en 1990 y hoy disponible en Disney+, la cinta protagonizada por Macaulay Culkin sigue siendo una tradición obligada cada diciembre, capaz de reunir frente a la pantalla a distintas generaciones.
Más allá de las risas provocadas por Kevin McCallister y sus ingeniosas trampas para frenar a dos torpes ladrones, la película esconde una serie de datos curiosos que explican por qué se convirtió en un fenómeno cultural.
El guión fue escrito por John Hughes en tiempo récord. La idea nació tras un viaje familiar a Europa, cuando el cineasta se preguntó qué pasaría si, en medio del caos, olvidaran a uno de sus hijos. En menos de 10 días, Hughes ya tenía listo el primer borrador de la historia que marcaría a toda una generación.
La cinta también catapultó a Macaulay Culkin al estrellato mundial. Con apenas 10 años, su interpretación de Kevin le valió una nominación al Globo de Oro y lo convirtió en uno de los rostros infantiles más reconocibles de los años noventa.
Uno de los grandes mitos del filme gira en torno a Angels of Filthy Souls, la supuesta película en blanco y negro que Kevin utiliza para intimidar a los ladrones. Aunque muchos creyeron que se trataba de un clásico antiguo, en realidad fue creada exclusivamente para Mi Pobre Angelito.
Otra escena inolvidable es la de la tarántula caminando sobre el rostro de Marv. El animal era completamente real y Daniel Stern aceptó hacerlo solo si se grababa en una sola toma. El famoso grito, por seguridad, fue añadido después en posproducción.
El éxito fue tan grande que la película lideró la taquilla estadounidense durante 12 semanas consecutivas y mantuvo el récord como la comedia de acción real más taquillera del país por casi 30 años. Una prueba clara de que Kevin McCallister no solo defendió su casa, sino también su lugar en la historia del cine navideño.
