Cada 23 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Tortuga, una fecha creada para sensibilizar sobre la importancia de proteger a uno de los reptiles más antiguos del planeta. Desde hace más de 200 millones de años, las tortugas han sobrevivido a extinciones masivas, pero hoy enfrentan amenazas que podrían acabar con muchas de sus especies.
De las más de 350 especies conocidas en el mundo, más de la mitad están en peligro de extinción, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las causas son múltiples: el tráfico ilegal, la destrucción de su hábitat natural, la pesca incidental, la contaminación de los océanos y el cambio climático.
En países como México, donde habitan seis de las siete especies de tortuga marina existentes, la situación es crítica. A pesar de que están protegidas por la ley, aún se registran casos de caza furtiva y saqueo de nidos. Algunas especies, como la tortuga laúd, han visto reducir sus poblaciones de manera alarmante.
El Día Mundial de la Tortuga, impulsado desde el año 2000 por la organización American Tortoise Rescue, busca educar a la población sobre la importancia ecológica y cultural de las tortugas. Además de mantener el equilibrio en los ecosistemas marinos y terrestres, muchas culturas las consideran símbolos de sabiduría, longevidad y resiliencia.
En este día, organizaciones ambientales realizan campañas, liberaciones de ejemplares, actividades educativas y llamados a la acción ciudadana. El mensaje es claro: proteger a las tortugas no es solo salvar a un animal, sino preservar una parte vital de la biodiversidad del planeta.
