Tu y yo vivimos una relación que valoro y quiero conservar.
Sin embargo cada uno es una persona diferente, con sus propias necesidades y el derecho de satisfacción.
Cuando tú tengas dificultades para resolver tus problemas, trataré de escucharte cordialmente y ayudarte, con el objeto de que encuentres tus propias soluciones, en lugar de depender de las mías.
De la misma manera, trataré de respetar tu derecho a escoger tus propias ideas y a desarrollar tus propios valores, aunque sean diferentes a los míos.
De esta forma tu podrás continuar tu desarrollo como persona mediante la satisfacción de tus necesidades y yo también poder hacerlo; nuestra relación podrá ser lo suficiente positiva para que, en ella, cada uno de nosotros pueda esforzarse para llegar a ser lo que es capaz de ser.
Y podremos continuar relacionándonos el uno con el otro con respeto, amor y paz mutuo por toda una eternidad.

 

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