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¿SABES POR QUÉ NACEMOS ZURDOS O DIESTROS?

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores contaron con varias embarazadas. Empezaron a observar sus bebés desde la semana octava del embarazo hasta la doce, momento en que el que los bebés comienzan a mover sus extremidades.

Para aislar la respuesta que buscaban, analizaron detalladamente las expresiones genéticas en la espina dorsal, ya que los movimientos de las manos y los brazos se inician en la corteza motora del cerebro que, posteriormente, manda señales a la espina dorsal para ejecutar el movimiento. No obstante, como recalcan los investigadores, la corteza motora no está conectada a nuestra espina dorsal cuando se inicia la gestación. Pero, antes de dicha conexión, ya hay señales que indican la preponderancia hacia el lado derecho o el izquierdo, de ahí que examinaran los genes de la espina dorsal y no del cerebro directamente.

Aunque descubrieron que los genes determinaban la preponderancia hacia uno u otro lado, aún les faltaba un detalle: ¿cuánto se debía al ambiente? Lo valoraron viendo la forma en que las enzimas se agrupaban, las interacciones del ADN y la alimentación del bebé y descubrieron que estas causas también influían en la expresión de los genes y en determinar si el bebé nacería diestro o zurdo.